
Hoy algo me ha sacado de mi sueño profundo repentinamente. En el acto mis sentidos se han intensificado y ha llegado hasta mi nariz el olor de la bruma matutina húmeda, fría, ese aire tan renovador que se mete en los pulmones como si hiciéramos la colada de ellos.
La comisura de mis labios ha comenzado a alargarse en un intento logrado de fina sonrisa, he vuelto a inspirar, cerrado los ojos y dejar que mis oídos me transportaran al mundo de los sentidos y los recuerdos, acurrucándome entre el calor de las sábanas, aspirando tu aroma que aun perdura en mi almohada.
A causa de rememorar pasados momentos mi corazón se ha acelerado haciendo que la sensación de bienestar hiciera presa de mi cuerpo.
Cuando he despertado, los rayos de sol se filtraban entre las rendijas de la persiana, menos intensos debido al algodón del que está hecha la cortina., pero vivificadores, preservando la dulzura del sueño apacible.



