lunes, 8 de marzo de 2010

Mi Ángel


Muchas veces no sabemos lo que tenemos. Vivimos en la ignorancia del paso de los días haciendo que el paso del tiempo tenga menos influencia de la que debiera.

Unas deseamos que Cronos ajuste el reloj y vaya más despacio y otra le gritamos para que vaya más y más deprisa... Y ni siquiera los dioses se escapan a su tránsito...

Yo navego en una barca desde la que voy cruzando el mar primigéneo hasta que en el momento justo de la puesta del Sol y la salida de la Luna, cuando el mundo juega a ser imperecedero, aparece en el fondo del horizonte el río que desemboca al lugar donde un ángel de alas negras sale a mi encuentro. Es entonces cuando nada más importa, cuando la melodía de la suave música acompasa cada una de nuestras miradas, cuando cada caricia se graba en nuestra mente, cuando el pálpito de nuestros corazones se unen formando uno solo... No hay despedidas que valgan, ni cuerpo preparado para la vuelta, porque con cada marcha dejo a buen recaudo el mio entero.



Ink Mrr i K SN

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