
Sentada en un rincón de la habitación, con las rodillas incandose en mi pecho y los brazos dandoles un abrazo, miro a través de la ventana.
Hace poco puse el quemador con el aroma de fresa, impregnando mi pequeño riconcito con ese olor que tanto nos gusta.
Los distintos tonos de luz de las velas, proyectan distintas sombras, haciendome viajar al mundo del pensamiento sin sentirme totalmente sola.
Miro a mí alrrededor y diferentes imágenes me hacen recordar los pequeños momentos que han surgido dentro del paraiso que he creado para evardirme de un mundo cada vez más cruel.
Respiro hondo y observo el patio de luces a través de la ventana. Parece que el día está nublado, no hay Sol, su brillo deja paso a una oscuridad abrupta que ni el reflejo de las mechas consiguen disipar.
Ante mi se presenta El Camino, las montañas cubiertas de nieve de la Sierra, poblados medievales, ciudades romanas, y una Giralda asomarse a lo lejos, saludandome con gracia desde su puesto privilegiado de vigía.
Ella arropa a los viajeros cuando llegan y despide a los que se van, soberbia, el lo alto a punto de rozar el cielo...........
Cielo en el cual yo deseo más que nunca estar........estar contigo...............


