jueves, 26 de febrero de 2009

El despertar de Un nuevo día


Es extraño y complicado, así como misterioso, el mundo de los sueños.
Se supone que dormimos, para entrar en un pequeño trance, gracias al cual nuestro cuerpo descansa.

¿Pero encontramos por unas horas ese momento de placer, que nos permite seguir viviendo, con la llegada de las primeras luces del sol?

Resulta un tanto metafórico, dormir, soñar, y despertar, pues la dulce miel puesta en nuestros labios cada noche, se convierte en agria, si aquella maravillosa fantasía se acaba bruscamente gracias a los martillazos del "loro" despertador.

Cuando se trata de una pesadilla, el peor de aquellos temores, el miedo reflejado que eriza cada uno de los cabellos que componen nuestro cuerpo. La gran máquina motora se dispara, gastando casi todo el combustible que le queda, y estás a un latido de un paro cardiáco, pues el horror que nos muestran es tan poderoso que incluso cuando los ojos está abiertos, se tarda un rato en tener plena consciencia de nuestros propios actos, de donde estamos, y de si estamos solos o acompañados.

Sinembargo, una simple caricia de la persona amada, puede dar color a ese miedo aparentemente en blanco y negro.

Quiero despertar y volver a ver esos negro ojos mirándome...
Quiero sentir de nuevo el tacto de tu mano con mi cara mientras yo duermo, y disfrutar de los nervios que se disparan con el calor de tu piel...



Desde mi pequeño cúbiculo, Ink Mrr i k, SN.

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